Algunos tipos raros y Lou Reed.

Debió pasar algo extraño en aquellos años de Instituto. Entre el 87 y el 91 coincidimos unos cuantos tipos raros en un instituto público del Zaidín, la barriada más popular de Granada. El Instituto era y sigue siendo el I.E.S. Mariana Pineda. Seguramente el nombre ya nos inspiraba a todos: Jesús Benavente (rockabilly amante de La Dama se Esconde), Pepe Vida (hijo del gran Vida Soria y asesor musical incansable de los que aún ni sabíamos que montaríamos una banda), Antonio Estrella (El heavy hecho corazón del que aún guardamos un micrófono en nuestro ensayo), Carlos Morales (abanderado del estilo más pijo imaginable e incondicional seguidor de Dinosaur Jr., Sonic Youth, Pixies, su Dios Kurt Cobain y autor del título de nuestro primer disco “Mano, Parque, Paseo”); Daniel Herrera, Antonio Toledo y Pedro Haro, co-fundadores de la aún para algunos mítica banda granadina Mama’Baker. Luis Blanes, Martín y Alberto (primeros compañeros musicales de Juan Alberto); el propio Juan Alberto Martínez que más tarde se convertiría en el cantante y compositor de Niños Mutantes junto a Miguel Haro y yo mismo; y entre otros muchos que voy a nombrar, el que ahora me viene a la memoria tras el fallecimiento de Lou Reed: Ernesto Estrella (Aquí un documental sobre él). Poeta, músico y cantante ahora afincado en Nueva York, hace veinte años se “afincaba” en diferentes asignaturas junto a mi mesa desde primero de B.U.P. hasta C.O.U.

Cada uno a su manera, todos los personajes descritos eran tipos con muchos talentos y que ante todo no dejaban indiferente a nadie, pero Ernesto era aún más especial. Su carpeta lo decía todo. Por una cara la famosa portada de Led Zeppelin recortada de alguna revista en blanco y negro; por la otra una ilustración hecha a mano por él en la que se podía leer bien grande “The Velvet Underground” y la letra de “Heroin”, enteramente manuscrita y traducida al español. Juraría que esa fue la carpeta de tercero de B.U.P. Y seguramente yo en la mía llevaría alguna imagen de Héroes del Silencio o La Dama se Esconde, igual ya conocía a los Pixies, no sé. Lo que sí sé es que aún no tenía ni idea de quiénes eran Led Zeppelin, ni La Velvet.

En aquellos momentos de rivalidades adolescentes no es que fuésemos íntimos amigos, pero tampoco nos llevábamos mal. La realidad es que su personalidad era arrolladora y sus colores eran por aquél entonces tan blancos y negros como su carpeta. Recuerdo unos abrigos trescuartos larguísimos que me parecían el colmo del estilo y unos alborotados pelos rubios, largos y enmarañados. Pero lo que mejor recuerdo es que su carpeta me intrigaba y mucho. Estamos hablando de una época en la que no existía internet, el 3G, ni los puñeteros Smartsphones y donde cualquier novedad se transmitía de boca a oreja o no se transmitía. Así que un día le pregunté, seguramente en clase de matemáticas que era donde nos aburríamos como ostras los dos:

– Tío Ernesto, ¿qué es eso de “The Velvet Underground”? – Me miró con cara de estar pensando “este tío es tonto”, pero siempre fue un tipo muy educado y me respondió:
– Coño Nani, una banda de Rock&Roll de los 60 en la que cantaba Lou Reed – mis ojos seguían como platos.
– Mmmm ¿Quién?… Me mola mogollón la letra esa que tienes ahí escrita, ¿qué es? – El pobre Ernesto se apiadó de mí.
– Se llama “Heroin”, Heroina y es una canción sobre la droga, sobre la heroina, vamos…
– Pero Ernesto, ¿a tí te gusta la heroina?, joder, que tenemos dieciséis años tío…
– No capullo, me gusta la canción. – Suspiré profundamente, me acababa de acojonar muchísimo.
– Joder menos mal. – Ernesto replicó:
– Mira, vamos a hacer una cosa, te grabo una cinta (benditas cintas Dios mío!) y la escuchas a ver qué tal.
– Vale tío, cojonudo… – pensé un poco más. – Oye, ¿y me puedes grabar también algo de esos del Zepelín? – Se descojonaba, claro…
– Los Led Zeppelin!, claro hombre, no te preocupes. Te la traigo en un par de días.

Por supuesto Ernesto cumplió, ya he dico que era un tipo muy educado. Al cabo de unos días me trajo una cinta de 60′, juraría que era TDK. El disco del plátano en la cara A y los mejores temas de Jimmy Page y los suyos en la cara B. No sé cómo diantres hizo la grabación pero “Heroin” cerraba la cara A y recuerdo rebobinar una y otra vez el final de esa cara para escuchar el corte un par de millones de veces durante aquellos años.

Yo imaginaba que era imposible que lo que le gustaba a Ernesto me fuese a gustar a mí. Sin embargo me pareció que aquellas canciones tenían un talento descomunal. Pensaba que los tíos debían ser extraterrestres, que las atmósferas eran imposibles y que las guitarras debían ser de hierro (como decía ayer Ray Loriga en su artículo para El País), pero lo que me volvía loco era la forma de cantar e interpetar de Lou Reed. Otro tipo raro y especial que seguramente a sus dieciséis años también se sentaba en un instituto de Brooklyn al lado de otros tipos raros y especiales que marcaron en cierta forma su vida y su carrera.

Cuando conocí más intensamente a Juan Alberto tiempo después, descubrí que él si controlaba a la Velvet y era bastante fan. A lo largo de estos años hemos hecho multitud de versiones imposibles de la Velvet por puro entretenimiento y hemos tenido momentos místicos en nuestros viajes en furgoneta escuchando discos o canciones de la banda. Recuerdo un sábado de resaca volviendo de La Coruña a Granada en el que escuchamos unas tres veces seguidas “Loaded”, uno de esos discos “menores” de los de Nueva York según los críticos y que a mí me parece una delicia. Pasó tan desapercibido como los demás y en Agosto de ese mismo año (1970), Reed dejó la banda y se fue a vivir con sus padres a Long Island.

Hemos utilizado infinidad de veces los conceptos armónicos y las bases rítmicas de The Velvet Underground para crear partes y canciones de nuestros discos cuando buscamos momentos más transgresores, distintos, intensos. Otra cosa es que hayamos logrado si quiera un 1% de su inspiración y maestría, pero para nosotros y para mí, la muerte de Lou Reed me apena en lo más hondo del corazón. Gracias Ernesto por aquella cinta, que te vaya bonito compañero. Al menos estás en su ciudad natal.

5 comentarios en “Algunos tipos raros y Lou Reed.

  1. Que tiempos aquellos si señor 🙂 , el look de Ernesto era inconfundible, me he alegrado mucho de recordar aquellos años y de recordar a alguien tan singular.

  2. Nani, aqui Ernesto! Desde Berlin! Coño que gracia que me ha hecho tu articulo del ideal y que ilusion, mi padre me lo ha mandado, jajaja.. Oye, mandame un correo y por ahi hablamos. Abrazo fuerte, Ernesto

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